Mis "truquillos" Hablar con mi yo futuro.

Azul

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Creo que desde que he adoptado esta costumbre he mejorado en cierta medida. Sigo muy limitado en muchas áreas, sigo con mis angustias y ansiedades, pero empiezo a sentirme bastante más "normal", no tan bicho raro como siempre me he sentido. Y he dado pasos en la buena dirección.

Hablo con un yo del futuro, 30 años mayor, y que me interpela... me pide cosas. Me pide que le cuide, me ha pedido cosas como "echa ese curriculum, hazlo por mí´, no es muy exigente le basta con que lo intente. Cuando tenía pavor de hacer el examen de inglés y estaba seguro de fracasar, me animaba, "lo único que me importa es que entres en esa sala, la nota es indiferente". Y yo me presentaba a ese oral todo tembloroso seguro de fracasar, meramente para que mi yo futuro pudiera tener esa satisfacción. Aunque es mi yo futuro, en el fondo es como un hijo, no puedo desatenderlo. Me embarca en cosas complicadas, o que al menos lo son para mí, tengo que lidiar con mi procrastinación, miedos, ansiedades, sentimiento de inferioridad, todo por ese amigo. Por mi nunca lo haría, me quedaría en mi cuarto con mis ebook. Pero tengo que pensar en este nuevo amigo que es casi como un hijo. Se contenta con muy poco, es comprensivo conmigo, si las cosas salen mal o bien, es secundario, le vale con que haga acto de presencia, "has hecho lo que has podido por mi, gracias". Nos tenemos una gran compasión mutua ante las dificultades que enfrentamos.

Es un consejo que escuché de una neuróloga en una charla hace tiempo.
 

Túmac

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Esto me.recuerda a un dicho que dice que " la caridad empieza por uno mismo". Es decir, quiere y mímate a ti mismo, porque si tu no te quieres a ti mismo nunca serás auténtico y tu amor a los demás no será verdadero.
 

Azul

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Es un ejercicio psicológico bastante poderoso, al menos a mí me ha servido mucho. Somos demasiado autocentrados y esto nos ayuda a salir de nosotros mismos. Nuestro yo futuro es muy real, y estrictamente no somos nosotros aún. Es como un familiar al que tenemos que cuidar.

A mi es uno de los trucos que me sirven para liberarme la angustia del perfeccionismo, del evitar cosas porque estimo que van a salir mal, o porque me van a juzgar.. y tal. Cuando lleguemos a cierta edad, lo único que vamos a recriminarnos en realidad es no haberlo intentado.

Hay que evitar tener que decir como decía Pessoa, "Llevo conmigo las heridas de todas las batallas que he evitado".

 

Angelcaido

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Me parece muy bien lo de tu truquillo @Azul :ook: es como una manera que has encontrado de dominar tu mente para algunas ocasiones en las que te tienes que exponer, si te está sirviendo genial!!
 

Alfred

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Creo que desde que he adoptado esta costumbre he mejorado en cierta medida. Sigo muy limitado en muchas áreas, sigo con mis angustias y ansiedades, pero empiezo a sentirme bastante más "normal", no tan bicho raro como siempre me he sentido. Y he dado pasos en la buena dirección.

Hablo con un yo del futuro, 30 años mayor, y que me interpela... me pide cosas. Me pide que le cuide, me ha pedido cosas como "echa ese curriculum, hazlo por mí´, no es muy exigente le basta con que lo intente. Cuando tenía pavor de hacer el examen de inglés y estaba seguro de fracasar, me animaba, "lo único que me importa es que entres en esa sala, la nota es indiferente". Y yo me presentaba a ese oral todo tembloroso seguro de fracasar, meramente para que mi yo futuro pudiera tener esa satisfacción. Aunque es mi yo futuro, en el fondo es como un hijo, no puedo desatenderlo. Me embarca en cosas complicadas, o que al menos lo son para mí, tengo que lidiar con mi procrastinación, miedos, ansiedades, sentimiento de inferioridad, todo por ese amigo. Por mi nunca lo haría, me quedaría en mi cuarto con mis ebook. Pero tengo que pensar en este nuevo amigo que es casi como un hijo. Se contenta con muy poco, es comprensivo conmigo, si las cosas salen mal o bien, es secundario, le vale con que haga acto de presencia, "has hecho lo que has podido por mi, gracias". Nos tenemos una gran compasión mutua ante las dificultades que enfrentamos.

Es un consejo que escuché de una neuróloga en una charla hace tiempo.
Como dirían los millennials, BRUTAL. Un consejo muy bueno y la frase de Pessoa le da un cierre maravilloso.
 

Andrés Eduardo Suárez

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Creo que desde que he adoptado esta costumbre he mejorado en cierta medida. Sigo muy limitado en muchas áreas, sigo con mis angustias y ansiedades, pero empiezo a sentirme bastante más "normal", no tan bicho raro como siempre me he sentido. Y he dado pasos en la buena dirección.

Hablo con un yo del futuro, 30 años mayor, y que me interpela... me pide cosas. Me pide que le cuide, me ha pedido cosas como "echa ese curriculum, hazlo por mí´, no es muy exigente le basta con que lo intente. Cuando tenía pavor de hacer el examen de inglés y estaba seguro de fracasar, me animaba, "lo único que me importa es que entres en esa sala, la nota es indiferente". Y yo me presentaba a ese oral todo tembloroso seguro de fracasar, meramente para que mi yo futuro pudiera tener esa satisfacción. Aunque es mi yo futuro, en el fondo es como un hijo, no puedo desatenderlo. Me embarca en cosas complicadas, o que al menos lo son para mí, tengo que lidiar con mi procrastinación, miedos, ansiedades, sentimiento de inferioridad, todo por ese amigo. Por mi nunca lo haría, me quedaría en mi cuarto con mis ebook. Pero tengo que pensar en este nuevo amigo que es casi como un hijo. Se contenta con muy poco, es comprensivo conmigo, si las cosas salen mal o bien, es secundario, le vale con que haga acto de presencia, "has hecho lo que has podido por mi, gracias". Nos tenemos una gran compasión mutua ante las dificultades que enfrentamos.

Es un consejo que escuché de una neuróloga en una charla hace tiempo.

Me parece muy interesante el concepto, al margen de creativo e inteligente para ambos. Tomo buena nota. Gracias por el truco. Un saludo @Azul, espero que todo te esté yendo bien.
 
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