Irene Villa

En pleno aniversario del verano, sin duda uno de los mejores y más disfrutados fines de semana de todo el año, es quizás el mejor para reconciliarte contigo. Es momento, por excelencia, para lograr lo que hemos de conseguir también el resto del calendario anual. Me refiero a recuperar ese bienestar mental que tanto anhelamos durante las duras etapas de trabajo o de estudio, y que se basa en algo tan simple y necesario como es encontrar el sano equilibrio entre nuestra mente pensante (la que planifica, reflexiona, analiza, recuerda, anticipa, evalúa, juzga, boicotea, cuestiona, porfía...) y la mente que experimenta (la que se centra en el momento presente y nos permite disfrutar de los beneficios de la atención plena o mindfulness (ya que cuando estamos experimentando sentimos en cada momento lo que hacemos y estamos en un estado de flow o flujo, tan satisfactorio como sano y necesario).
La rumiación de pensamientos, que es como se llama a ese flujo excesivo de ideas que nos perturban o nos preocupansobremanera, impide que razonemos con claridad, ya que atenta directamente contra nuestra capacidad de memoria y de concentración.

Por supuesto que tenemos que aprender esa gran lección que las emociones más turbias tienen para ofrecernos, pero las rumiaciones, las inseguridades y las creencias limitantes no ayudan en esta básica labor.
Ser conscientes de que esa mente pensante activa pensamientos que nos generan estrés y ansiedad es fundamental para impedir que los sentimientos negativos manejen y dominen nuestra existencia, ya que en tal caso estamos perdidos.

La transformación personal requiere que detectemos y comprendamos que los pensamientos negativos son generados involuntariamente por nuestra mente, pero que en nuestra mano está convertirlos en actitudes positivas a través de la atención plena y la aceptación.

Las personas que aceptan lo que les toca vivir y se reconcilian con su destino y su entorno viven más tranquilas y, más importante aún, más felices. ¡Reconcíliate!
 

Sonia

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La transformación personal requiere que detectemos y comprendamos que los pensamientos negativos son generados involuntariamente por nuestra mente, pero que en nuestra mano está convertirlos en actitudes positivas a través de la atención plena y la aceptación.

Las personas que aceptan lo que les toca vivir y se reconcilian con su destino y su entorno viven más tranquilas y, más importante aún, más felices. ¡Reconcíliate!
 

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Esta simple afirmación tiene un enorme poder en nuestra vida. Decir en voz alta "soy feliz" provoca (como el esfuerzo de esbozar una gran sonrisa aunque no se tengan motivos ni ganas) que tengamos una sensación de bienestar tan necesaria como productiva. Y es que cualquier emoción viene siempre precedida por lo que pensamos. Si logramos que nuestros pensamientos vayan en la dirección de la felicidad duradera (la que está relacionada con la perseverancia, el esfuerzo, la resiliencia, la energía positiva, el sentido del humor, el amor propio...) las emociones que nos invadan serán agradables, con un gran componente de motivación y alegría, y estarán muy lejos de generar esos molestos y desagradables estados de ansiedad y depresión que provocan los pensamientos negativos.

Cierto que el ser humano no está diseñado para ser feliz, sino que nuestra principal función es sobrevivir y reproducirnos, como cualquier otro ser vivo sobre la faz de la tierra. Sin embargo, cuando nuestras necesidades más primarias están cubiertas, lo que todos deseamos es sentirnos bien. Y para esto buscamos desesperadamente la felicidad momentánea que provoca, por ejemplo, una buena comilona, una noche de fiesta, un viaje... Sin embargo, la verdadera felicidad, la duradera, requiere mucho esfuerzo por nuestra parte. A veces incluso un gran cambio estructural de nuestras creencias y nuestro interior.

Párate, reflexiona y haz una valoración de tu vida
. Siempre es momento para reconstruir algo. Para llevar a cabo ese cambio que deseamos, o para introducir hábitos en nuestra vida que sabemos que nos traerán grandes beneficios, pero que requieren un espíritu potente y mucha fuerza de voluntad.

Entrégate a las acciones que te aporten buenos momentos y generen tanto emociones como pensamientos positivos.

Hace falta autodisciplina, pero es maravilloso poder decir con autoconfianza "soy feliz". Basta con dar sentido a nuestra vida, encontrar un para qué a todo lo que nos sucede y amar lo que tenemos.
 

AutoAyuda

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Sonia tus artículos son muy aprovechables.
Son muestra del poder de las palabras. Del poder de acción a través de las palabras.
Son una parte del poder del cambio, del mantenimiento, de la comprensión de estado.

Si partimos de la base de que alguna de nuestras afecciones son crónicas o vitales podemos aplicar estos conocimientos como compasión, como lenitivo, como coadyuvante de nuestras acciones.

Muchos de los vídeos del canal TED o del mismísimo youtube tienen la virtud de encendernos, de promover cambios. Y un buen día cambias.

No perdamos esta meta , esta ilusión, este propósito.

hay que olvidar quizá el coach clásico americano de la arenga de equipo de fútbol y proponer más la suavidad, la comprensión, la aceptación y la conciliación de nuestro estado sea cual sea.

El artículo es fabuloso !!!!!!

GRACIAS
 
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