El sujeto pasivo y la empatía

  • Autor Virnatio
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V

Virnatio

La empatía a primera vista pareciera ser una cualidad unilateral, una cualidad que depende principalmente del sujeto y poco de los demás. Algo que cuando vemos ausente en el otro es poco lo que podemos hacer: expresamos nuestro desagrado, nos alejamos, o quizás tratamos de ignorar la situación. Pareciera a veces que la empatía es algo con lo que nacen algunos mientras que en otros apenas se manifiesta.

Puede que lo anterior tenga algo de cierto, pero esta lógica deriva inevitablemente en una trampa que puede convertirla fácilmente en una profesia autocomplida: que la empatía del otro es algo de lo que debemos ser participes a través de la expresión, sincera, clara y efusiva, de nuestro sentir. Y pues claro, para el evitativo es fácil caer en esta trampa, debido a su represión constante y falta de expresividad. Es mas fácil huir rápidamente del malvado y achacarle toda la responsabilidad; después de todo, nuestra conciencia esta limpia. Pero acá es cuando debemos recordar que somos culpables tanto de lo que hacemos como de lo que no hacemos.

La parabola de Jesus acerca de poner la otra mejilla toca, según mi parecer, precisamente esto; no se trata de una autoflagelación o proclamación de paz que santifica, sino de mantenernos de frente ante quien nos ofende, y mas aun, que vea nuestro rostro, nuestra expresión, que sienta nuestro pesar. Que tratemos de comunicarle de forma serena nuestro sentir. Quizás el deselace no nos sea favorable en apariencia, pero sera menos desfavorable que la huida ante la primera bofetada. Y quizás, puede ser, que el otro comprenda; no necesariamente en el instante mismo, pero si en algún minuto, posteriormente. Y vivir con este tipo de esperanza es algo hace mas bella y llevadera la vida, a diferencia del rencor, que solo reseca nuestro corazón.
 
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